La fe en el gobierno declina cuando llega Internet móvil

La fe en el gobierno declina cuando llega Internet móvil

Escrito el 12/10/2020
Opinión en 3 min.


Los primeros días de Internet estuvieron llenos de predicciones sobre el acceso a la información que desencadenaron una ola de democratización. Más recientemente, las opiniones sobre el impacto de Internet se han agriado, ya que los estados lo utilizan para espiar a los disidentes e influir en las elecciones extranjeras.

Las opiniones sobre este tema son abundantes, pero los datos concretos son escasos. Nadie sabe si la primavera árabe podría haber ocurrido sin Internet, o si los esfuerzos en línea de Rusia para impulsar la campaña del presidente Donald Trump tuvieron algún efecto. No obstante, los académicos a veces pueden encontrar experimentos naturales para sustituir tales escenarios contrafácticos. Un estudio recientemente revisado por los economistas Sergei Guriev, Nikita Melnikov y Ekaterina Zhuravskaya, que ahora está siendo revisado por pares, utiliza el crecimiento de la banda ancha móvil para revelar un vínculo entre el acceso a Internet y el escepticismo del gobierno.

La mayoría de los 4.100 millones de personas que ahora están en línea se conectaron después de 2010. Para medir cómo cambiaron las opiniones de los nuevos usuarios como resultado, los autores combinaron dos conjuntos de datos. Primero, para cada año en 2007-18, estimaron la proporción de personas en cada una de las 2232 regiones (como estados o provincias), distribuidas en 116 países, que podían acceder al menos a Internet móvil de nivel 3g. Luego utilizaron encuestas de Gallup, una encuestadora, para medir cómo cambió la fe en el gobierno, los tribunales y las elecciones durante este período en cada área.

En general, la confianza de las personas en sus líderes disminuyó después de obtener 3g. Sin embargo, la magnitud de este efecto varió. Fue menor en los países que permiten una prensa libre que en aquellos donde los medios tradicionales están amordazados, y más grande en los países con navegación web ilimitada que en los que censuran Internet. Esto implica que es más probable que las personas se vuelvan contra sus gobiernos cuando están expuestas a críticas en línea que no están presentes fuera de línea. El descenso también fue mayor en las zonas rurales que en las ciudades.




Un patrón similar surgió en las urnas. Entre 102 elecciones en 33 países europeos, el porcentaje de votos de los partidos en el poder cayó en un promedio de 4,7 puntos porcentuales una vez que llegó el 3G. Los mayores beneficiarios fueron los partidos clasificados como populistas, aunque esto puede deberse simplemente a que estaban en la oposición cuando los votantes se volvieron contra los partidos en el poder, más que por su ideología.

Una implicación central (y desconcertante) es que los gobiernos que censuran los medios de comunicación fuera de línea podrían mantener mejor la confianza del público si también restringieran Internet. Pero una censura digital eficaz requiere conocimientos técnicos de los que carecen muchos regímenes. En Bielorrusia, donde el gobierno intenta controlar los medios tanto en línea como fuera de ella, un canal de noticias de la oposición en Telegram, una aplicación móvil encriptada, tiene 2 millones de suscriptores, una quinta parte de la población del país. ■

Fuentes: “Internet 3G y confianza en el gobierno”, por S. Guriev, N. Melnikov E. Zhuravskaya; ITU