Un enfoque estratégico para satisfacer la demanda de los clientes lo más rápido posible

Escrito el 09/01/2026
5 minutos


En el entorno empresarial actual, muchas organizaciones se encuentran en un estado de parálisis de decisión debido a la rápida evolución de tecnologías como la IA, IoT, digitalización e impresión 3D. Sin embargo, un concepto estratégico llamado “proximidad” puede ayudar a los ejecutivos a entender estas tendencias y cómo aprovecharlas. Este concepto sugiere que el valor se está creando cada vez más cerca del momento de la demanda, tanto en términos de tiempo como de ubicación. En este artículo, exploramos qué es la proximidad, ejemplos de su aplicación y cómo las organizaciones pueden desarrollar una estrategia basada en este concepto.


Las tendencias que bloquean a los estrategas

Tras investigar y conversar con 100 líderes de estrategia en diversas industrias, queda claro que muchos ejecutivos se sienten abrumados por la rapidez con la que surgen estas tendencias y las dificultades para distinguir la realidad de la exageración. Las tecnologías emergentes, como la automatización, la computación espacial y la impresión 3D, están transformando la forma en que las empresas interactúan con sus clientes, lo que exige un enfoque estratégico claro para aprovechar estas oportunidades.

Por qué la proximidad es un concepto clarificador

La proximidad ayuda a las empresas a crear valor en el momento y lugar preciso en que surge la demanda, permitiendo personalizar soluciones rápidamente. Esto no solo se trata de velocidad, sino de la capacidad de adaptar productos y servicios a necesidades específicas del cliente, algo posible gracias a tecnologías como la IA y la robótica. Empresas como Chery, fabricante de vehículos eléctricos, utilizan datos en tiempo real para ajustar su producción y reducir tiempos de entrega, logrando una personalización a escala.

Los cuatro cambios clave hacia la proximidad

  1. De clientes físicos a clientes digitales: Empresas como Amazon y Netflix han dominado sus mercados al digitalizar la experiencia del cliente, obteniendo valiosos datos que les permiten mejorar continuamente sus productos.
  2. De economías de escala a personalización a escala: La tecnología permite reconfigurar líneas de producción rápidamente, como hace Chery, para fabricar vehículos personalizados en un tiempo récord.
  3. De la búsqueda a la creación: La digitalización permite a las empresas producir bajo demanda, como lo demuestra QuickParts con su red de producción global de piezas personalizadas para la industria automotriz y aeroespacial.
  4. De la centración en el cliente a la centración en el ecosistema: La creación de ecosistemas colaborativos con proveedores y socios permite ofrecer experiencias más personalizadas y eficientes, minimizando riesgos y desperdicios.

Cuatro pasos para implementar la proximidad

  1. Visualizar P=0: Imagina un escenario donde el valor se crea en el momento exacto en que surge la necesidad. Esta visión permite identificar barreras clave que deben superarse.
  2. Evaluar las barreras: Es fundamental documentar y priorizar los obstáculos que dificultan la creación de valor inmediato, como las normativas o limitaciones tecnológicas.
  3. Identificar tendencias de proximidad: Explorar tecnologías emergentes y otras tendencias que puedan eliminar barreras, como la impresión 3D o la agricultura de precisión.
  4. Mapear y priorizar oportunidades: Se deben cruzar las barreras con las tendencias para identificar oportunidades viables que ofrezcan alto impacto y sean factibles de implementar.

Por ejemplo, un importador de alimentos usó esta metodología para explorar la impresión 3D como una forma de producir alimentos frescos en ubicaciones cercanas a sus clientes, mostrando cómo ideas inicialmente descabelladas pueden ser viables tras una investigación más profunda.

En resumen, la proximidad es una herramienta poderosa para generar claridad estratégica, permitiendo a las organizaciones adaptarse rápidamente y aprovechar las oportunidades que las tecnologías emergentes ofrecen. Aplicando este concepto de manera sistemática, las empresas pueden encontrar acciones concretas que mejoren su posición en el mercado.