Por Nihar Chhaya (Adaptación)
Acabas de ser ascendido a una posición de liderazgo senior. En teoría, este nuevo título conlleva la oportunidad de moldear la estrategia de la empresa. En la práctica, sin embargo, te encuentras arrastrado de vuelta a la “maleza”: revisiones tácticas interminables, correos electrónicos operativos y problemas que tu equipo debería resolver.
Un lugar más alto en el organigrama no garantiza tiempo para el pensamiento estratégico; ese espacio no se otorga, se conquista. Si no redefines cómo piensas y actúas, no solo desperdiciarás tu potencial como creador de valor, sino que perderás la confianza de un equipo que espera tu visión, no tu microgestión.
Para proteger tu capacidad de liderar a la altitud que tu nuevo rol requiere, debes ejecutar estas cinco estrategias.