En un mundo donde el “doom-scrolling” y la hiperconectividad han pasado de ser hábitos a patologías digitales, una nueva tendencia está ganando terreno entre la Generación Z y los millennials: el uso de tecnología para combatir la tecnología. El conflicto es real: el 40% de los adultos jóvenes duerme con su teléfono y la mayoría lo consulta como primer y último acto del día.
La respuesta no es la “abstinencia” total, sino el bloqueo físico y deliberado. Dispositivos como The Brick, un pequeño cubo gris de 59 USD, están liderando una industria en expansión que promete devolvernos el recurso más escaso de la economía moderna: la atención.

