Durante dos décadas, el iPhone y sus seguidores han dictado las reglas de nuestra interacción digital, consolidando uno de los duopolios más lucrativos de la historia: Apple y Google. Sin embargo, el auge de la Inteligencia Artificial generativa ha encendido una mecha que amenaza con desbancar al smartphone como el centro de gravedad de nuestras vidas.
Líderes como Sam Altman (OpenAI) y Sir Jony Ive están diseñando dispositivos que prometen una experiencia menos invasiva y más fluida que la "caótica Times Square" que representa hoy la pantalla de un celular. La pregunta para los ejecutivos hoy no es solo si el hardware cambiará, sino quién controlará la puerta de entrada a la economía digital.

